jueves, mayo 17, 2007

Nuevas razones para no ver televisión

La revisa SoHo, en su última publicación, resalta que existen ocho nuevas razones para no ver televisión hoy en día.

El redactor del artículo se lanza contra las caras y programas que siempre nos encontramos cuando estamos 'canaleando' con el control.

Si tú te pones a mirar y a analizar la cuestión, en verdad encontrarás más de cuatro motivos que realmente te dan mamera hoy en día ver en la televisión.

Éstas son las razones:



1 Carlos Calero
Pero esto fue solo un escalón, él caería más bajo y demostraría que la mediocridad no tiene cero absoluto.


2 Eva Rey
El único motivo que tengo para escribir esto es la profunda preocupación que me produce el hecho de que CM&, que es el único noticiero de Colombia ­—los de las otras cadenas son, en realidad, vulgares infomerciales de su propia programación—, se pueda hundir hasta desaparecer por culpa de Eva Rey


3 Los realities en la playa
Los realities son una especie de infección televisiva. Les tomó pocos años extenderse llevando su cuota de bobería y facilismo a todos los canales. Pueden dividirse en dos grupos principales, los que implican alguna clase de talento más o menos oculto y los que basan su éxito en la pornomiseria, en la exhibición impúdica del comportamiento humano. Y hay que decir que los que ostentan el poco honroso título de reyes del segundo tipo son los realities de playa.


4 El Padre Chucho
Su pose al oír los testimonios de sus panelistas invita a la grima: ni Giovanni Hernández hace tanta cara de angustia.


5 Marlon Becerra en Soles y vientos
Un profesional que ha puesto a llorar en su programa, dice él, a invitados como Vicky Hernández y Antanas Mockus


6 La Telepolémica
El domingo es el día para la decadencia, para ser el vago atormentado que siempre se ha sido, para ser esa persona que toca fondo andando por la casa en calzoncillos y con espinillas negras en la nariz.


7 Jorge Duque Linares
Siendo completamente franco, me choca un poco escribir acerca del doctor Jorge Duque Linares en esta sección, que se refiere a las razones para NO ver televisión.


8 Telecaribe
Es tan artesanal, tan irregular, que las razones para no verlo son también las razones para sintonizarlo.

Cómo ven la cosa?

Pelea de Robots

Me gusta mucho ver los artículos de los japoneses con sus cuentos, inventos y vainas para pasar el tiempo de una forma divertida. Algunos le llaman frivolidad a la cosa, pero la verdad es que la pasan bueno con su electrónica y sus luces de creatividad.

Esta es una pelea de robots, que me encontré por ahí web-oneando. De verdad es muy bacano.
(Échlenle ojo al robot chiquitín y su estrategia).

Vaya combate, nojoda.

http://www.youtube.com/watch?v=BMUUDvzV1Ko

GADGETS: Oso de Peluche USB

Presentamos las fotos del proceso de conversión de un oso de peluche en una memoria USB tras una operación a cabeza abierta.


Porque no todas las modificaciones de este tipo tienen que llegarnos desde lejos.


La historia tiene un final feliz. El oso sobrevivió pero se quedó un poco colgado.

¿Nadie se anima a mandarnos sus hazlo tu mismo? Ojo, que la fama puede estar a un clic de distancia, amigos.

Resultado Final:

AXE y sus comerciales

Ésta es la época en que AXE empieza a soltar sus comerciales, por eso de que inicia el verano en un poco de lugares. Esos manes trabajan duro para sacar siempre algo bueno, y hacen cientos de intentos, y finalmente eligen como 2 ó 3 por cada país.

Sin importar lo que hacen los creativos, éste comercial (ya antiguo) siempre me ha gustado:

http://www.metacafe.com/watch/559496/axe_in_sexy_paris_ad//R/aff_ys

Una Semana Sin Celular

Pues, unos manes en España decidieron hacer el ejercicio de convencer a un grupo de personas que no se conocen, no trabajan juntos, ni se han topado ni nada, mejor dicho, ni sabían que existían, para dejar de usar su teléfono celular por siete días.

Me pongo en el lugar de esos participantes, y creo que podría vivir sin celular durante ese tiempo, pero no es fácil.

Algunos dirán que soy uno de los que mantienen el capitalismo, ó que lo hago por estar a la moda, ó que me gusta tener dizque lo último en electrónica (gadgets), pero el cuento es que ya estoy acostumbrado a mantenerme comunicado con el celular.

Vamos a ver entonces qué ocurrió con el ejercicio:


Al final, la prueba fue de resistencia y, para más de uno, de franca ansiedad.
De los siete participantes, dos tiraron la toalla antes de tiempo, porque, como admitió uno de ellos: "no podemos vivir sin el celular, así como no podemos vivir sin la electricidad".


"Experimenté la paciencia perdida" Cecibel Romero, 36 años, periodista, no tocó su celular en toda la semana y dijo que el experimento logró abstraerla de la "cultura de la velocidad".


"No pude más" Omar Díaz, 24 años, estudiante, mantuvo su celular apagado pese a la muerte de su abuelo. Pero una beca de estudios lo hizo encenderlo dos días antes del plazo fijado.

"Me facilita las cosas más de lo que pensaba" Patricia Anariva, 25 años, reportera, llegó tarde a una grabación y se perdió de ver a una amiga. Al final, también encendió el móvil antes de tiempo.

"Siento que me hace falta algo" Para Víctor Bocardo, 49 años, conductor, fue una prueba de resistencia y en alguna ocasión se la pasó buscando una teléfono público que funcionara.

"Es una necesidad creada" Helena Maso, 36 años, diseñadora gráfica, dejó su móvil apagado por siete días sin avisarle a nadie. Cuando su hijo llegó un poco más tarde de lo normal, recurrió en el apuro al celular de su madre.

"No soy muy adicta" Judith Kusevitzky, abogada de 45 años, siempre tuvo al alcance el móvil, "por las dudas". Concluyó que sólo lo necesita para emergencias o para sacar fotos.
"Mi hijo se ríe de mí"

Patricia Martínez, madre de familia, entregó el celular a su hijo mayor, Hernán, quien "por nada del mundo" se lo cedió durante los siete días.


Y usted: podría vivir por siete días sin su celular?

La imagen del día

¿Criatura del abismo? Un isópodo 'ceratoserolis', una de las nuevas especies de crustáceos descubierta por un grupo internacional de biólogos. La profundidad de las aguas antárticas produjo una inesperada cosecha de biodiversidad: esponjas carnívoras, 585 especies de crustáceos y cientos de gusanos.